Aparato de aire acondicionado tipo split en una pared emitiendo aire frío con un sol de verano al fondo, ilustración editorial sobre el consumo del aire acondicionado en 2026

— Guía · Climatización · Eficiencia 19 min de lectura

Cuánto gasta el aire acondicionado y cómo bajarlo.

El aire acondicionado asusta en la factura de verano, pero gasta menos de lo que mucha gente cree: un split de salón cuesta alrededor de 0,14 € la hora y entre 30 y 50 € al mes con uso diario. Esta guía pone número a ese consumo según el tamaño del equipo, explica el SEER —la clave de la eficiencia—, calcula cuánto ahorras enfriando en la franja valle y reúne los siete ajustes que de verdad bajan el gasto sin pasar calor.

Split de salón: ~0,9 kWh/h · ~0,14 €/hora · poner 26 °C en vez de 22 °C ahorra ~30 %

Consumos según etiqueta energética (SEER, norma EN 14825) · luz a ~0,15 €/kWh, junio de 2026

1. Cuánto gasta el aire acondicionado de verdad

Un aire acondicionado moderno consume mucho menos de lo que sugiere su efecto en la factura. La sensación de que «dispara la luz» viene de que se usa muchas horas seguidas en los meses de más calor, no de que cada hora sea cara. Una hora de un split de salón cuesta unos 0,14 €; el problema es multiplicarla por ocho horas y por treinta días. La buena noticia es que casi todo ese gasto se puede recortar con ajustes que no cuestan dinero, empezando por la temperatura.

El consumo depende de la potencia del equipo, que se mide en frigorías (la capacidad de enfriar) y se traduce en un consumo eléctrico en kWh por hora. Estos son los órdenes de magnitud de un equipo inverter moderno una vez alcanzada la temperatura, con la luz a unos 0,15 €/kWh:

Consumo por tamaño de equipo · en régimen
Equipo €/hora
Split de habitación (hasta 25 m²)~2.000 frig ~0,09 €/h
Split de salón (25–40 m²)~3.000 frig ~0,14 €/h
Split grande o 2 estancias~4.500 frig ~0,20 €/h
Consumo en régimen, tras enfriar la estancia (el arranque consume más). El gasto real sube cuanto mayor es la diferencia entre la temperatura exterior y la que fijas dentro.

Conviene leer estas cifras como un rango, no como una verdad fija. Dos splits idénticos en dos casas distintas pueden gastar un 50 % diferente: influye el aislamiento de la vivienda, la orientación (un salón a poniente con sol de tarde es el peor escenario), cuántas personas hay dentro, si está la cocina encendida y, sobre todo, la diferencia de temperatura que le pides. Mantener 26 °C cuando fuera hay 30 °C es muy distinto de mantener 22 °C con 38 °C en la calle.

2. Por qué la cifra del catálogo no es lo que pagas

Aquí se cuela la confusión más habitual. En la caja de un aire acondicionado verás números grandes —«3.000 frigorías», «3.500 W de potencia frigorífica»— y es fácil pensar que eso es lo que consume. No lo es. Esa cifra es el frío que entrega, no la electricidad que gasta. Un aire acondicionado no «fabrica» frío quemando energía como una estufa: lo bombea de dentro hacia fuera, igual que una bomba de calor funcionando al revés. Por eso entrega varias veces más frío que la electricidad que consume, y por eso el consumo eléctrico real (lo que pagas) es mucho menor que la potencia frigorífica de catálogo.

La relación entre ambas magnitudes es justamente la eficiencia. Un equipo que entrega 3,5 kW de frío consumiendo 1 kW de electricidad tiene una eficiencia instantánea de 3,5. Promediada a lo largo de toda la temporada —con sus arranques, sus días suaves y sus picos— esa eficiencia se llama SEER, y es el dato que de verdad decide tu factura. Dos equipos con la misma potencia frigorífica pueden tener consumos eléctricos muy distintos según su SEER, que es lo que separa a una etiqueta A+++ de una A.

La conclusión práctica: al comparar aparatos no mires solo las frigorías (esas las dimensionas según los metros cuadrados de la estancia), mira el SEER. Las frigorías deciden si el equipo enfriará bien tu salón; el SEER decide cuánto te costará hacerlo cada verano.

3. El SEER: por qué un A+++ gasta la mitad

El SEER mide cuántos kWh de frío entrega el equipo por cada kWh de electricidad que consume, promediado a lo largo de la temporada según la norma europea EN 14825. Es el gemelo veraniego del SCOP, que usamos en calefacción. La etiqueta energética que acompaña a todos los equipos de aire acondicionado de hasta 12 kW desde 2013 traduce ese SEER en una escala de letras de la A+++ a la D. Cuanto más alta la letra y más alto el SEER, menos pagas por el mismo frescor:

Eficiencia en frío y consumo relativo
Equipo Eficiencia Consumo
Equipo antiguo (clase A o anterior) SEER ~5,0 referencia
Inverter A++ SEER ~6,5 –23 % de consumo
Inverter A+++ SEER ~8,5 –40 % de consumo
SEER según la etiqueta energética (norma EN 14825). Un A+++ frente a un equipo antiguo de clase A puede ahorrar más de 80 € al año si se usa muchas horas.

La diferencia no es cosmética. Un equipo con SEER 8,5 (A+++) consume cerca de un 40 % menos electricidad que uno con SEER 5 para entregar exactamente el mismo frío. Si tu split veranea ocho horas al día, ese 40 % se traduce en decenas de euros al año, y a lo largo de la vida del aparato amortiza con holgura el sobreprecio del modelo eficiente. La palanca casi nadie la mira al comprar, pero es la que más pesa en el coste total.

La etiqueta energética del aire acondicionado

  1. 2010

    Marco europeo de etiquetado

    La Directiva 2010/30/UE establece el sistema común de etiquetado energético de los productos relacionados con la energía en toda la Unión Europea.

    Directiva 2010/30/UE

  2. 2011

    Etiqueta específica del aire acondicionado

    El Reglamento Delegado (UE) 626/2011 crea la etiqueta energética propia de los acondicionadores de aire, con el SEER para el modo frío y el SCOP para el modo calor.

    Reglamento (UE) 626/2011

  3. 2013

    Escala estacional A+++ → D

    Entra en vigor la clasificación por eficiencia estacional, calculada con la norma EN 14825 a partir de las condiciones reales de carga parcial a lo largo de la temporada.

4. Cuánto cuesta al mes en verano

Trasladando el consumo por hora a un mes de verano, para un split de salón de unos 0,9 kWh/h, la cuenta sale así según las horas que lo uses al día:

Coste mensual estimado · split de salón en verano
Moderado (4 h/día) ~16 €
Habitual (8 h/día) ~32 €
Intensivo (12 h/día) ~49 €
Estimación con 0,9 kWh/h, luz a 0,15 €/kWh y 30 días. Enfriar en horas valle y con el termostato a 26 °C deja el coste en la parte baja; usarlo en las tardes punta a 22 °C, en la alta.
~32 €

Al mes con un split de salón a 8 h/día en verano

vs ~16 € con uso moderado y ~49 € intensivo

Cálculo guíaenergía · 0,9 kWh/h y luz a 0,15 €/kWh

Conviene poner esa cifra en contexto. Un sobrecoste de 30-50 € al mes solo en julio y agosto significa que el aire acondicionado suele añadir entre 60 y 120 € a la factura de todo el verano en un hogar medio. Es dinero, pero está muy lejos del «me ha venido el doble de luz» que mucha gente teme. Y casi toda esa horquilla la decides tú: el extremo bajo es un equipo eficiente a 26 °C funcionando en valle; el extremo alto, un aparato antiguo a 21 °C en las tardes punta. La diferencia entre un escenario y otro puede ser de más del doble para exactamente el mismo confort.

Si quieres afinar la cuenta con tu equipo y tu tarifa concretos, multiplica el consumo por hora de tu split (lo tienes en su ficha técnica, suele rondar 0,8-1,0 kWh/h en un salón) por las horas reales de uso y por tu precio del kWh. Para conocer ese precio hora a hora, te será útil la guía del precio de la luz por horas.

5. El truco de la franja valle: enfriar cuando la luz es barata

Desde junio de 2021, todos los hogares con tarifa 2.0TD tienen tres periodos horarios con precios muy distintos. Esta discriminación horaria es la palanca de ahorro más infravalorada con el aire acondicionado, porque el mismo kWh cuesta mucho más o mucho menos según cuándo arranques el compresor:

  • Punta (P1) — Lunes a viernes laborables de 10 a 14 h y de 18 a 22 h. Es la franja más cara, y justo cuando muchos llegan a casa y encienden el aire a las seis de la tarde.
  • Llano (P2) — Lunes a viernes de 8 a 10 h, de 14 a 18 h y de 22 a 00 h. Precio intermedio.
  • Valle (P3) — Lunes a viernes de 0 a 8 h, más sábados, domingos y festivos nacionales las 24 horas. Es la franja barata.

La diferencia se ve mejor en el término de energía: solo en peajes regulados, el periodo punta de la 2.0TD cuesta en 2026 0,033261 €/kWh frente a apenas 0,000077 €/kWh en valle, según la Resolución de la CNMC de 18 de diciembre de 2025 (BOE-A-2025-26348). A eso se suma que el coste de la energía en el mercado mayorista también suele ser más bajo de madrugada y en fin de semana. El resultado es que enfriar en valle puede salir la mitad de caro que hacerlo en plena tarde punta de un día laborable.

La estrategia práctica es sencilla: en una ola de calor, en lugar de encender el aire a las seis de la tarde (punta y máximo calor), enfría la casa por la mañana o aprovecha que el fin de semana es valle las 24 horas. Si tienes un equipo inverter, mantener una temperatura estable de 26 °C consume menos que dejar que la casa se caldee y luego pelear contra los 35 °C de la tarde. Y si dispones de termostato programable, programa el arranque para que el grueso del trabajo caiga fuera de las horas punta. Qué tarifa saca más partido a ese calendario — y por qué este verano la hora barata cae a media tarde — lo analizamos en la guía de la tarifa de luz del verano 2026.

6. Siete ajustes que bajan el gasto

La mayor parte de lo que se paga de más con el aire acondicionado se evita con hábitos, no con aparatos nuevos. Estos son los siete ajustes ordenados por impacto:

  1. Pon el termostato en 26 °C, no en 21 °C. Cada grado que bajas dispara el consumo en torno a un 7-10 %. La temperatura de confort recomendada en verano es 26 °C: a esa cifra la sensación es agradable y el compresor trabaja mucho menos que persiguiendo los 21-22 °C. Es, con diferencia, el ajuste que más ahorra y no cuesta nada.
  2. Usa el modo automático o eco, no el manual a tope. Los equipos inverter regulan la potencia del compresor para mantener la temperatura sin arrancar y parar. El modo automático o eco aprovecha esa tecnología; forzar el ventilador al máximo o usar el modo turbo de forma continua consume más sin enfriar mejor a largo plazo.
  3. Enfría con las ventanas y persianas cerradas. Un aparato luchando contra el sol que entra por la ventana es dinero tirado. Baja persianas y corre cortinas en las horas de más calor: la diferencia entre una estancia en sombra y una soleada puede duplicar el trabajo del compresor.
  4. Aprovecha la franja valle y enfría antes del pico. Con la tarifa 2.0TD la electricidad es más cara las tardes de entre semana (periodo punta) y más barata de madrugada y los fines de semana (valle). Enfriar la casa a última hora de la mañana o por la noche, y mantenerla, sale más barato que arrancar el equipo a las seis de la tarde.
  5. Combínalo con un ventilador de techo. Un ventilador consume unas veinte veces menos que un aire acondicionado y mueve el aire frío por la estancia, de modo que con el AC a 26 °C la sensación es la de 24 °C. Usar ambos a la vez permite subir el termostato sin perder confort.
  6. Haz el mantenimiento: filtros limpios. Un filtro sucio obliga al equipo a trabajar más para mover el mismo aire. Limpiar los filtros cada pocas semanas en temporada y revisar el gas una vez al año mantiene el SEER cerca de su valor de catálogo y evita averías caras.
  7. Si vas a comprar, mira el SEER y la etiqueta. Un equipo A+++ (SEER en torno a 8,5) consume cerca de un 40 % menos que uno antiguo de clase A. Si usas el aire muchas horas, esa diferencia amortiza el sobreprecio del equipo eficiente en pocos veranos.

El primero merece un subrayado, porque es gratis y es el que más ahorra. La temperatura de confort que recomienda el IDAE en verano es 26 °C, no los 21-22 °C que mucha gente fija por costumbre. Cada grado de más que le pides al equipo encarece el consumo en torno a un 7 % según el IDAE — la OCU lo eleva al 10 % —, así que la diferencia entre 26 y 22 °C ronda un 30 % de gasto extra para una sensación que, con un ventilador de techo en marcha, es prácticamente la misma.

7. El mismo aparato te da frío y calor

Lo que la mayoría llama «aire acondicionado» es en realidad una bomba de calor aire-aire: en verano bombea el calor de dentro hacia fuera y en invierno hace lo contrario. Por eso el mismo split que te refresca en agosto es, además, una de las formas más baratas de calentar la casa en invierno, muy por delante de los radiadores eléctricos. Funciona con la misma lógica de eficiencia que en frío, solo que en calor el indicador se llama SCOP: un buen split tiene un SCOP en torno a 4, lo que significa que entrega cuatro kWh de calor por cada kWh de electricidad que paga.

Esa cifra lo cambia todo frente a una estufa o un radiador eléctrico de resistencia, que como mucho convierten un kWh de luz en un kWh de calor. En coste por kWh de calor útil, el split aire-aire ronda los 0,038 €, casi cuatro veces menos que los 0,150 € del radiador eléctrico, y se mueve en el mismo terreno que la aerotermia, su prima mayor (la que además produce agua caliente). Si estás pensando en comprar un equipo, vale la pena dimensionarlo también para el frío y el calor: lo desarrollamos en la guía de la calefacción más barata.

Y si tienes placas solares, el combo es redondo: el aire acondicionado tira sobre todo en las horas centrales del día, justo cuando los paneles más producen, de modo que buena parte del frescor sale casi gratis. Lo vemos en la guía de autoconsumo solar.

8. Comparado con otros sistemas de frío y calor

Para refrescar una estancia hay más opciones que el aire acondicionado, y conviene saber cuándo gana cada una. El criterio es el coste por hora de funcionamiento, a 0,15 €/kWh:

El ventilador es imbatible en coste —unas veinte veces más barato que un split—, pero no enfría el aire, solo lo mueve: crea sensación de frescor suficiente en días templados, no en una ola de calor. El climatizador evaporativo (el «botijo») añade humedad y baja un poco la temperatura con muy poco consumo, pero pierde eficacia en climas ya húmedos como la costa. El aire portátil monobloque es la peor compra a igualdad de uso: consume parecido o más que un split y enfría peor, porque el tubo de escape del aire caliente mete aire de fuera por las rendijas. El split inverter es el único que de verdad enfría una estancia caliente, y un A+++ lo hace gastando poco más que la mitad que uno antiguo.

La estrategia más barata combina ambos mundos: ventilador como primera línea, y aire acondicionado solo cuando el calor aprieta de verdad, los dos a la vez para poder subir el termostato a 26 °C sin perder confort. El duelo completo, con lo que consume cada tipo de ventilador y cuándo de verdad basta con él, está en la guía ventilador o aire acondicionado.

En invierno, el mismo split compite con el gas y con los radiadores eléctricos, y ahí la bomba de calor saca una ventaja parecida. Este es el coste de generar un kWh de calor útil con cada sistema, según la comparativa de calefacción del sitio:

La lectura es clara: el aparato que te refresca en verano es también la calefacción más barata de usar el resto del año, salvo en climas muy fríos donde la bomba de calor pierde rendimiento y el gas recupera terreno. Comprar un buen split inverter es, en la práctica, resolver climatización de frío y de calor con un solo equipo eficiente.

9. Qué mirar si vas a comprar

Si vas a invertir en un equipo nuevo, tres decisiones marcan el gasto de los próximos diez o quince veranos:

  • Dimensiona bien las frigorías. Como regla orientativa, hacen falta unas 100 frigorías por metro cuadrado en una estancia normal, algo más si tiene mucho sol o techos altos. Un salón de 30 m² pide en torno a 3.000 frigorías. Sobredimensionar no enfría mejor: hace que el compresor arranque y pare más, perdiendo eficiencia y confort.
  • Exige inverter y SEER alto. La tecnología inverter (compresor que modula su potencia en lugar de encenderse y apagarse) es hoy el estándar y la que hace posibles los SEER de 7-8,5 de las clases A++ y A+++. Es la diferencia entre un equipo que mantiene la temperatura con suavidad y uno que da tirones de consumo.
  • Mira la etiqueta en frío y en calor. La etiqueta energética europea muestra dos clasificaciones: una para refrigeración (SEER) y otra para calefacción (SCOP), por zonas climáticas. Si vas a usar el equipo todo el año, fíjate en ambas; si solo lo quieres para el verano, prioriza el SEER.

La inversión en un buen equipo se recupera por dos vías: gasta menos cada hora de uso y enfría (o calienta) mejor con menos ruido. Para un hogar que use el aire muchas horas, pagar el sobreprecio de un A+++ frente a un A++ suele amortizarse en pocos veranos, y el salto frente a un equipo antiguo de clase A es aún más rentable.

10. Errores y mitos frecuentes

  • «El aire acondicionado dispara la factura». Lo que la dispara son las horas, no el precio por hora. Una hora de un split de salón cuesta unos 0,14 €; el gasto viene de multiplicarla por ocho horas y treinta días, y se recorta con la temperatura y la franja horaria.
  • «Cuanto más bajo lo pongo, antes enfría». Falso. El equipo enfría a la misma velocidad pongas 22 o 26 °C; lo único que cambias bajando el termostato es la temperatura final que perseguirá, y por tanto el consumo. Para enfriar rápido, lo que ayuda es el modo potente al arrancar, no fijar 18 °C.
  • «Apagarlo y encenderlo gasta más que dejarlo puesto». Con un inverter, mantener la casa a 26 °C cuando estás dentro consume poco; pero dejarlo encendido con la casa vacía es gasto inútil. La regla es: enciéndelo cuando estés, prográmalo para que se apague al salir y arranque un rato antes de volver.
  • «El portátil consume menos porque es pequeño». No. Un aire portátil monobloque consume parecido o más que un split de pared y enfría peor. Es cómodo por no requerir instalación, pero a igualdad de uso paga más por menos frescor.
  • «El número de frigorías es lo que consume». No. Las frigorías son el frío que entrega; el consumo eléctrico es mucho menor y depende del SEER. Mira siempre la etiqueta energética, no solo la potencia frigorífica.
  • «Da igual la hora a la que lo encienda». No con la tarifa 2.0TD. La misma hora de aire puede costar el doble en la tarde punta de un laborable que de madrugada o en fin de semana, cuando rige el periodo valle.

Glosario relacionado

Los términos de esta guía, al detalle

— Preguntas frecuentes

Lo que más se pregunta sobre el consumo del aire acondicionado

¿Cuánto consume el aire acondicionado por hora?
Depende del tamaño del equipo. Un split de habitación (unas 2.000 frigorías) consume entre 0,5 y 0,7 kWh por hora en régimen, unos 0,09 € la hora; un split de salón (3.000 frigorías) ronda los 0,8–1,0 kWh/h, alrededor de 0,14 €; y uno grande puede llegar a 1,5 kWh/h. La cifra real depende de la diferencia entre la temperatura de fuera y la que pones dentro: cuanto mayor es el salto, más trabaja el compresor.
¿Cuánto cuesta el aire acondicionado al mes en verano?
Para un split de salón usado a diario, el coste mensual va de unos 16 € con uso moderado (4 horas al día) a unos 49 € con uso intensivo (12 horas). Lo más habitual, con 6-8 horas diarias y el termostato en 26 °C, son unos 30-50 € al mes de sobrecoste en la factura de verano. Un equipo A+++ y un buen uso pueden dejarlo en la parte baja de esa horquilla.
¿Qué es el SEER de un aire acondicionado?
El SEER (Seasonal Energy Efficiency Ratio) es la eficiencia del equipo en modo frío promediada a lo largo de la temporada: cuántos kWh de frío entrega por cada kWh de electricidad que consume. Es el equivalente al SCOP de la calefacción pero para refrigeración, y figura en la etiqueta energética europea. Un equipo A+++ tiene un SEER en torno a 8,5 (8,5 kWh de frío por kWh eléctrico), frente al 5 de uno antiguo: consume cerca de un 40 % menos para el mismo frío.
¿A qué temperatura debo poner el aire para gastar menos?
A 26 °C, la temperatura de confort que recomienda el IDAE en verano. Cada grado que bajas aumenta el consumo en torno a un 7-10 %, así que pasar de 26 a 22 °C puede encarecer la factura del aire en torno a un 30 %. A 26 °C, combinado con un ventilador de techo, la sensación térmica es agradable y el compresor trabaja mucho menos. Es el ajuste que más ahorra y es gratis.
¿Consume mucho dejar el aire encendido todo el día?
Un equipo inverter mantiene la temperatura modulando el compresor, así que sostener la casa fresca consume menos que enfriarla de cero cada vez que llegas. Pero «todo el día» con la casa vacía sí es gasto inútil. La regla práctica: enciéndelo cuando estés y mantén una temperatura estable de 26 °C; programar el apagado al salir y el encendido un rato antes de volver es más eficiente que dejarlo en marcha sin nadie.
¿Sale más barato el aire acondicionado o un ventilador?
El ventilador, con diferencia: consume unas veinte veces menos que un aire acondicionado (un ventilador de techo ronda los 0,01 € la hora frente a los 0,12-0,14 € de un split de salón). No enfría el aire, solo lo mueve, pero crea sensación de frescor suficiente en días no extremos. La estrategia más barata es usar el ventilador como primera opción y el aire acondicionado solo cuando el calor aprieta de verdad, combinando ambos para poder subir el termostato.
¿Gasta más un aire portátil (pingüino) que un split?
Sí. Un aire acondicionado portátil monobloque consume parecido o algo más que un split de pared (1,0-1,2 kWh/h) y enfría peor, porque el tubo de escape del aire caliente crea una depresión que mete aire caliente del exterior por las rendijas. Es cómodo porque no requiere instalación, pero a igualdad de uso paga más euros por menos frescor. Si vas a refrescar la misma estancia varios veranos, un split inverter A+++ sale más rentable.
¿Cuánto cuesta usar el aire acondicionado en modo calor?
En invierno el mismo equipo funciona como bomba de calor aire-aire y es de las formas más baratas de calentar: el kWh de calor sale por unos 0,038 €, frente a los 0,150 € de un radiador eléctrico de resistencia. Por hora, calentar un salón ronda los mismos 0,12-0,15 € que enfriarlo, pero a cambio de cuatro veces más calor que una estufa eléctrica. Lo desarrollamos en la guía de la calefacción más barata.

— Fuentes

  • IDAE — recomendaciones de ahorro y eficiencia energética en el hogar; temperatura de confort en verano de 26 °C y consumo del sector residencial.
  • Reglamento Delegado (UE) 626/2011 — etiqueta energética de los acondicionadores de aire, con los indicadores SEER (frío) y SCOP (calor); escala A+++ a D calculada según la norma EN 14825.
  • Resolución de la CNMC de 18 de diciembre de 2025 (BOE-A-2025-26348) — peajes de transporte y distribución 2.0TD para 2026 (precio del kWh por periodo punta, llano y valle).
  • CNMC — marco de la tarifa 2.0TD de tres periodos horarios (Circular 3/2020 y Orden TED/371/2021).
  • Consumos eléctricos por equipo según fichas técnicas de aparatos inverter de clase A++/A+++; precios de la electricidad referidos al PVPC más impuestos a junio de 2026 (~0,15 €/kWh).