— Guía · Climatización · Eficiencia 20 min de lectura
Qué calefacción es más barata de verdad en 2026.
La respuesta corta sorprende a mucha gente: calentar con una bomba de calor —ya sea un split aire-aire o la aerotermia— sale unas cuatro veces más barato que con radiadores eléctricos o gasóleo, y bastante más barato que con gas, incluso con el gas a precios bajos. Esta guía pone números a esa afirmación: explica el COP y el SCOP, calcula el coste por kilovatio hora de calor de cada sistema y lo cruza con la inversión inicial, para que la decisión deje de ser una corazonada.
Bomba de calor: ~0,043 €/kWh de calor · gas: ~0,052 € · pellet: ~0,091 € · gasóleo: ~0,150 € · radiador eléctrico: 0,170 €
Eficiencias según norma EN 14825 (SCOP) · precios de la energía a agosto de 2026: PVPC medio de 2026, tarifa regulada del gas del 3.er trimestre, índice del pellet del 2.º trimestre y Boletín Petrolero europeo de agosto
1. Las dos cuentas que no debes mezclar
Antes de comparar nada conviene separar dos preguntas que casi siempre se mezclan y llevan a decisiones equivocadas. Una es cuánto cuesta instalar cada sistema —la inversión inicial—; la otra es cuánto cuesta usarlo cada año —el coste de la energía—. Son dos cuentas distintas y a menudo apuntan en sentidos opuestos: lo más barato de comprar suele ser lo más caro de mantener, y al revés.
El ejemplo extremo es el radiador eléctrico: cuesta cuarenta euros y lo enchufas en cinco minutos, pero calentar con él toda una casa el invierno entero es de lo más caro que existe —la cuenta detallada, aparato por aparato, está en nuestra guía del consumo real de la calefacción eléctrica—. En el otro extremo, la aerotermia exige una inversión de varios miles de euros, pero después calienta por una fracción del coste. Entre ambos extremos, el gas y el gasóleo ocupan zonas intermedias muy distintas: el gas natural es barato de usar pero exige red en la calle —qué paga exactamente un hogar con caldera, tramo a tramo de la tarifa regulada, lo desglosamos en la guía de la factura del gas—, y el gasóleo, que llega a donde no hay red, se ha vuelto de los combustibles más caros por kWh. En esas casas sin gas natural el relevo natural del gasóleo ha sido durante años el pellet, aunque el combustible se ha encarecido dos trimestres seguidos en 2026 y ya no gana por goleada: lo hemos puesto a prueba con el índice de precios del sector en la guía de la estufa de pellets. Por eso la única comparación honesta es mirar las dos cifras a la vez. Vamos con ellas, pero primero hay que entender por qué una bomba de calor puede dar más energía de la que consume.
2. El COP y el SCOP, en números
Un radiador eléctrico transforma la electricidad en calor con un rendimiento del 100 %: por cada kilovatio hora que paga, entrega un kilovatio hora de calor. Parece lo máximo posible, y sin embargo una bomba de calor lo supera con holgura. El truco es que no fabrica el calor quemando ni resistiendo: lo bombea desde el aire exterior hacia dentro, igual que un frigorífico al revés. La electricidad solo mueve ese trasvase, así que con 1 kWh de luz puede llevar 4 kWh de calor al interior. Esos 3 kWh extra salen del aire de la calle, que es gratis, y por eso la bomba de calor rompe la barrera del 100 % sin violar ninguna ley física: no crea energía, la transporta.
Esa relación entre el calor entregado y la electricidad consumida es el COP. Un COP de 4 significa cuatro veces más calor que electricidad. Pero el COP de catálogo se mide en condiciones ideales de laboratorio; el dato que de verdad importa para tu factura es el SCOP, que promedia toda la temporada de calefacción con las temperaturas reales de tu zona. La norma europea EN 14825 distingue tres climas —templado, más cálido y más frío—, y una misma máquina puede tener un SCOP de 4,5 en la costa mediterránea y de 3 en el interior. Para calcular cuánto gastarás, usa siempre el SCOP de tu zona; lo desarrollamos en la ficha del SCOP y el COP.
La etiqueta energética de toda bomba de calor, obligatoria por el Reglamento Delegado (UE) 811/2013 de etiquetado —que se apoya en el cálculo del SCOP del Reglamento (UE) 813/2013 de ecodiseño—, declara el SCOP en esas tres zonas. Es el primer dato que debes mirar al comparar equipos: una clase A+++ con SCOP por encima de 4,5 rinde casi el doble que un equipo barato de clase A con SCOP 3, y esa diferencia se paga, multiplicada, cada invierno de su vida útil.
3. El coste por kWh de calor: la tabla que lo decide
Aquí está el corazón de la comparación. El coste de cada kilovatio hora de calor útil es el precio de la energía dividido entre la eficiencia del sistema. Tomamos precios de agosto de 2026 y todo incluido: la electricidad a unos 0,170 €/kWh (PVPC medio de 2026 con impuesto eléctrico e IVA al 21 %), el gas natural a unos 0,050 €/kWh en tarifa regulada, el pellet a unos 0,079 €/kWh de combustible (saco de 15 kg, índice de AVEBIOM del segundo trimestre) y el gasóleo C a unos 0,135 €/kWh (su media rondaba 1,35 € el litro en el Boletín Petrolero europeo de finales de agosto). El precio eléctrico, además, no es fijo: qué tarifa conviene tener contratada cuando la calefacción dispara el consumo lo tratamos aparte en la guía de la tarifa de luz para el invierno 2026-2027. Con esos números, y ya con seis sistemas en liza, el ranking queda así:
| Sistema | €/kWh de calor |
|---|---|
| Bomba de calor aire-aire (split) | 0,043 € |
| Aerotermia (aire-agua) | 0,045 € |
| Caldera de gas de condensación | 0,052 € |
| Estufa de pellets | 0,091 € |
| Radiador o convector eléctrico | 0,170 € |
| Caldera de gasóleo C | 0,150 € |
Coste del calor con bomba de calor (SCOP 4)
vs 0,150 €/kWh con una caldera de gasóleo · más de 4 veces más barato
La distancia es enorme y poco intuitiva: el gasóleo y el radiador eléctrico cuestan más de cuatro veces más por kWh de calor que una bomba de calor, y desde el verano de 2026 el gasóleo ha adelantado incluso al radiador: por primera vez es el sistema más caro de los seis. El pellet, mientras tanto, se ha instalado en tierra de nadie: a 0,091 € el kWh queda muy por encima del gas de condensación y de la aerotermia, pero sigue siendo la alternativa clara frente al gasóleo y el radiador eléctrico —repasamos qué está pasando con el precio del pellet en la guía dedicada a la estufa de pellets—. Y el gas, aunque barato como combustible, no puede competir con un aparato que multiplica la energía por cuatro. La eficiencia pesa más que el precio del kWh: ese es el mensaje que conviene grabarse antes de cambiar de calefacción.
4. Sistema por sistema, en detalle
La tabla resume el resultado, pero cada sistema tiene su carácter, sus puntos fuertes y sus trampas. Conviene conocerlos antes de decidir, porque el «más barato» de la tabla no siempre es el «más adecuado» para tu vivienda.
Bomba de calor aire-aire (split)
Es el aparato de aire acondicionado de toda la vida funcionando en modo calor. Toma calor del aire exterior y lo suelta en la habitación a través de una unidad interior. Es, con diferencia, la opción con mejor relación entre inversión y coste de uso: por 1.500–4.000 € tienes calefacción y refrigeración en las estancias principales, con un SCOP de 4 que deja el kWh de calor en 0,043 €. Su límite es que calienta el aire de la sala donde está y no produce agua caliente; en una casa de varias plantas necesitas un split por zona. Lo desarrollamos junto con el consumo en verano en la guía del aire acondicionado.
Aerotermia (aire-agua)
Es la misma física que el split, pero en lugar de calentar el aire calienta agua, que luego circula por radiadores, fancoils o suelo radiante, y de paso produce el agua caliente sanitaria de toda la casa. Su SCOP ronda 3,8–4,5 y rinde especialmente bien a baja temperatura, por eso casa de maravilla con el suelo radiante. A cambio es la opción más cara de instalar (8.000–13.000 € con emisores) y la que más sentido tiene en obra nueva o reforma integral. Es, además, la gran beneficiaria de las ayudas. La cubrimos paso a paso en la guía de la aerotermia.
Caldera de gas de condensación
Quema gas natural para calentar el agua de los radiadores y el agua caliente sanitaria. La versión de condensación aprovecha el calor latente de los humos y alcanza rendimientos del 95 % o más, frente al 80–85 % de las calderas antiguas. Con el término variable de la tarifa regulada (TUR.2) en 0,041 €/kWh y, sumando el IVA, un coste todo incluido cercano a 0,050 €/kWh, el calor sale por unos 0,052 € el kWh: el doble que una bomba de calor, pero menos de un tercio que el gasóleo. Tiene a su favor una inversión moderada cuando ya hay instalación de gas y un funcionamiento robusto en clima frío.
Estufa de pellets
Quema pellet de madera —cilindros compactados de serrín, normalizados por la ISO 17225-2— en un brasero con alimentación automática por sinfín. Es la alternativa que durante años ha hecho la competencia al gasóleo en las viviendas sin red de gas, pero el combustible se ha encarecido dos trimestres seguidos en 2026: el saco de 15 kilos subió otro 7,3 % solo en el segundo trimestre, según el índice de precios de AVEBIOM. El Reglamento de ecodiseño (UE) 2015/1185 solo exige un rendimiento estacional mínimo del 79 % para poder vender el aparato, pero los equipos domésticos habituales rinden bastante más: entre el 85 y el 90 % (punto medio, 87 %). Con ese rendimiento, el kWh de calor sale por unos 0,091 €: más del doble que el gas de condensación y muy por encima de la aerotermia, aunque sigue por debajo del radiador eléctrico y del gasóleo. Exige silo o espacio de almacenamiento seco y una salida de humos que en un piso rara vez es sencilla de instalar. Lo desarrollamos con el detalle de precios por formato —saco, palet y granel— en la guía de la estufa de pellets.
Radiador o convector eléctrico
Resistencias que convierten la electricidad en calor con un rendimiento exacto del 100 %. Imbatibles en precio de compra (40–200 € por aparato) e instalación cero, pero el calor cuesta lo mismo que el kWh de luz, unos 0,170 €: durante años el sistema más caro de usar de la comparativa, hasta que en 2026 el gasóleo lo ha superado. Tienen su hueco en la habitación que se calienta un rato puntual o en la segunda residencia de uso esporádico, donde el ahorro de una bomba de calor no llega a amortizar su instalación. Como calefacción principal de una vivienda habitada, son una sangría. Los acumuladores de calor nocturnos mitigan algo el problema cargando en horas valle, pero ni siquiera así alcanzan a una bomba de calor.
Caldera de gasóleo C
Es la alternativa clásica donde no llega la red de gas: un depósito en la vivienda y una caldera que quema gasóleo C de calefacción. Su problema en 2026 es el precio del combustible: con una media en torno a 1,35 € el litro —1348 € por cada 1.000 litros con impuestos, según el Boletín Petrolero de la Comisión Europea de la semana del 24 de agosto de 2026— y un poder calorífico de unos 10 kWh por litro, el combustible cuesta 0,135 € el kWh, y aplicando el rendimiento de la caldera (90 % en una moderna, menos en una vieja) el calor sale por unos 0,150 € el kWh: el sistema más caro de los seis, por delante incluso del radiador eléctrico. Exige depósito, suministro periódico y revisiones, y es el sistema con mayor recorrido de ahorro si se sustituye por aerotermia o, con una inversión bastante menor, por una estufa de pellets. Solo se justifica como transición donde, hoy por hoy, no hay otra opción.
5. Cuánto cuesta calentar la casa al año
Traslademos esos céntimos a la factura del año. Tomamos una vivienda con una demanda de calefacción de 6.000 kWh anuales, un valor representativo de un piso de 90–100 m² en clima templado. Multiplicando esa demanda por el coste de cada sistema, la diferencia se ve de golpe:
| Concepto | Valor (€) |
|---|---|
| Bomba de calor aire-aire | 256 |
| Aerotermia aire-agua | 269 |
| Gas de condensación | 433 |
| Estufa de pellets | 548 |
| Radiador eléctrico | 1023 |
| Gasóleo C | 899 |
Entre la opción más barata y la más cara hay unos 643 € al año de diferencia, repetidos invierno tras invierno. En diez años, eso son cerca de 6429 € que separan calentar con una bomba de calor de hacerlo con gasóleo, que en 2026 ha pasado a ser el sistema más caro de todos —el radiador eléctrico queda justo por debajo—. Es justo esa diferencia la que financia la inversión en un equipo eficiente, como veremos en el cálculo de amortización. Y hay una palanca extra que la tabla no recoge: si el grueso de tu consumo eléctrico cae en horas valle de la tarifa 2.0TD, el kWh de electricidad baja bastante de esos 0,170 € de media, y con él el coste de la bomba de calor.
6. La inversión inicial de cada sistema
La otra cara de la moneda. Esto es lo que cuesta, de forma orientativa, comprar e instalar cada sistema antes de cualquier ayuda, junto con su vida útil aproximada:
| Sistema | Inversión |
|---|---|
| Radiador o convector eléctrico | 200–800 € |
| Bomba de calor aire-aire (1–3 splits) | 1.500–4.000 € |
| Estufa de pellets (aire) | 1.500–3.000 € |
| Caldera de gas de condensación | 2.000–3.500 € |
| Caldera de gasóleo C (con depósito) | 3.000–5.000 € |
| Aerotermia aire-agua (con emisores) | 8.000–13.000 € |
El patrón es nítido: lo barato de instalar es caro de usar. El radiador eléctrico no tiene rival en inversión, pero su coste de uso lo penaliza desde el primer invierno. El split aire-aire es la sorpresa de la comparación, porque combina una inversión moderada con el coste de uso más bajo. La aerotermia es la más cara de instalar, pero suma un argumento que las demás no tienen: hace calefacción, refrigeración y agua caliente con un solo equipo, y es la que más ayudas concentra.
Hagamos la cuenta de amortización con un ejemplo realista. Pasar de una caldera de gasóleo (que gasta ~899 € al año) a una aerotermia que gasta ~269 € ahorra unos 629 € cada año. Si la aerotermia cuesta 11.000 € y las ayudas (IDAE, deducción del IRPF y subvención autonómica) recortan la mitad, la inversión neta ronda los 5500 €; dividida entre ese ahorro anual, queda amortizada en unos 9 años, frente a una vida útil de 18–25. El resto de su vida es ahorro puro. Cambiar un split aire-aire por radiadores eléctricos amortiza todavía más rápido, porque la inversión es mucho menor.
7. Entonces, ¿cuál elijo?
No hay un ganador universal; hay un ganador para cada situación. Con las dos cuentas delante, estas son las recomendaciones que se sostienen para la mayoría de los hogares:
- Piso en clima templado, sin obra: uno o dos splits aire-aire de gama alta. Es la mejor relación entre lo que inviertes y lo que ahorras, y de paso te dan aire acondicionado en verano. El agua caliente, con un termo eléctrico eficiente o de bomba de calor.
- Casa con reforma integral o vivienda nueva: aerotermia con suelo radiante. Es la inversión más alta, pero centraliza calefacción, refrigeración y agua caliente, rinde de maravilla a baja temperatura y se lleva las mejores ayudas.
- Ya tienes caldera de gas y red de gas natural: si la caldera funciona, una de condensación es una opción razonable de transición; su coste de uso es el doble que el de una bomba de calor, pero la inversión es mucho menor que cambiar a aerotermia.
- Calientas con gasóleo: es el perfil con más que ganar, y el que más urge cambiar, porque en 2026 el gasóleo pasó a ser el sistema más caro de todos. El salto a aerotermia (o a un par de splits para las estancias principales) recorta el gasto a una cuarta parte y se amortiza en pocos años con las ayudas; si la obra no es viable todavía, una estufa de pellets es un escalón intermedio con mucha menos inversión. Salvo que vivas en una zona sin red de gas y sin presupuesto para la obra, el gasóleo ha dejado de tener sentido.
- Segunda residencia o una sola habitación de uso puntual: aquí sí tiene sentido un emisor eléctrico. Cuando calientas pocas horas al año, el ahorro de una bomba de calor no llega a amortizar su instalación.
8. Los matices que cambian el resultado
La tabla es una buena brújula, pero conviene conocer las circunstancias que pueden alterar el resultado en tu caso concreto:
- El frío extremo penaliza a la bomba de calor. En zonas muy frías el SCOP baja y puede entrar en juego una resistencia de apoyo. Sigue ganando a los radiadores y al gasóleo, pero la distancia con el gas se estrecha.
- El split aire-aire no da agua caliente. Calienta el aire de la estancia donde está; para el agua caliente necesitas otro aparato, algo que la aerotermia y las calderas resuelven de serie.
- Los precios se mueven. El gas está barato en 2026, pero es volátil; el gasóleo sube en invierno y baja en verano; la electricidad, con la tarifa 2.0TD, premia calentar en las horas valle. Combinar la bomba de calor con consumo nocturno reduce aún más el coste.
- El estado de la instalación importa. Una caldera de gas o de gasóleo vieja rinde un 80–85 %, no el 95 % de una de condensación moderna, así que su coste real por kWh es más alto que el de la tabla. Si tu caldera tiene quince años, el ahorro de cambiarla es mayor de lo que parece.
- El autoconsumo solar lo cambia todo. Una bomba de calor alimentada con placas propias calienta casi gratis en las horas de sol. Es el combo más eficiente del mercado doméstico, y lo vemos en la guía de autoconsumo solar.
Antes de decidir el sistema, merece la pena mirar también la envolvente: una vivienda con poco aislamiento o con ventanas de aluminio sin rotura de puente térmico dispara la demanda de calefacción de cualquier equipo, por eficiente que sea. GuíaReformas detalla qué mejora primero en su guía de aislamiento térmico y en su comparativa de ventanas de PVC, aluminio y madera.
9. Las ayudas que inclinan la balanza
Las cifras de inversión de la tabla son las brutas, pero casi nadie paga eso por una bomba de calor. Cambiar un sistema viejo por aerotermia o por una bomba de calor eficiente da acceso a varias vías de ayuda que se pueden combinar:
- Fondos del IDAE y de rehabilitación energética, canalizados a través de las comunidades autónomas, para sustituir generadores de calor por equipos de alta eficiencia.
- Deducción en el IRPF por obras de eficiencia energética: del 20 % si reduces la demanda de calefacción y refrigeración, del 40 % si reduces el consumo de energía primaria no renovable o mejoras la calificación a A o B, y hasta el 60 % en actuaciones sobre todo el edificio. Estas deducciones se prorrogaron por el RD-Ley 16/2025 (hasta finales de 2026 las de vivienda y hasta 2027 las de edificio).
- Subvenciones autonómicas, que cada comunidad convoca con sus propios plazos y cuantías. Las recopilamos en la guía de subvenciones autonómicas de eficiencia.
- Bono social térmico para hogares vulnerables: una ayuda anual del MITECO que cubre gastos de calefacción y se concede de forma automática a quien ya tiene el bono social eléctrico, sea cual sea el combustible. Cuánto se cobra, por qué circulan cifras que no coinciden y qué garantiza la ley está desarrollado en la guía del bono social térmico.
El requisito común de las ayudas a la instalación es que la haga un profesional habilitado y que cuente con su certificado conforme al RITE: sin esa documentación no hay deducción ni subvención. Bien encadenadas, esas ayudas pueden recortar a la mitad la inversión y adelantar varios años el momento en que el ahorro de uso la deja amortizada.
Normativa que afecta a tu calefacción
- 2013
Ecodiseño y etiqueta energética
El Reglamento (UE) 813/2013 fija el ecodiseño y el cálculo del SCOP por zona climática (norma EN 14825); el Reglamento Delegado (UE) 811/2013 establece el etiquetado y las clases A+++ a D de las bombas de calor.
Reglamento (UE) 813/2013 + 811/2013
- 2021
RITE actualizado
El RD 178/2021 moderniza el Reglamento de Instalaciones Térmicas: revisión periódica obligatoria y requisitos de eficiencia para toda instalación de calefacción.
RD 178/2021
- 2025
Deducciones IRPF y bono social prorrogados
El RD-Ley 16/2025 prorroga las deducciones del IRPF por eficiencia (20/40/60 %) y el bono social, con aplicación automática desde el 1 de enero de 2026.
RD-Ley 16/2025
Una nota fiscal que conviene tener clara para el sistema eléctrico: sobre el coste de la electricidad se aplican el impuesto eléctrico (5,11269632 %, según el artículo 99 de la Ley 38/1992) y el IVA al 21 %, ya incluidos en los 0,170 €/kWh con los que hemos calculado. La rebaja temporal del IVA al 10 % solo estuvo vigente entre el 22 de marzo y el 31 de mayo de 2026, así que no afecta al cálculo de un invierno completo.
Para profundizar en cada concepto del glosario relacionado con esta guía: aerotermia, SCOP y COP, RITE, certificado de eficiencia energética y autoconsumo.
— Preguntas frecuentes
Lo que más se pregunta sobre la calefacción más barata
- ¿Qué calefacción gasta menos en 2026?
- En coste de uso, la bomba de calor —tanto el split aire-aire como la aerotermia aire-agua— gana con claridad: produce entre 3,5 y 4,5 kWh de calor por cada kWh de electricidad, así que calentar sale por unos 0,036–0,038 € el kWh de calor, frente a los 0,052 € del gas de condensación, los 0,091 € del pellet y los 0,144–0,150 € de un radiador eléctrico o una caldera de gasóleo. Para una vivienda media, eso son unos 216 € al año con bomba de calor frente a unos 899 € con gasóleo.
- ¿Qué es el COP y el SCOP de una bomba de calor?
- El COP es la eficiencia instantánea en condiciones de laboratorio: un COP de 4 significa que el equipo da 4 kWh de calor por cada kWh de electricidad. El SCOP es esa misma relación pero promediada a lo largo de toda la temporada y de tu clima real, que es lo que de verdad determina tu factura. Para calcular el gasto anual hay que usar siempre el SCOP, no el COP del folleto. Lo explicamos a fondo en la ficha del SCOP y el COP.
- ¿Sale más barata la bomba de calor o el gas?
- En coste de uso, la bomba de calor: aunque el gas esté barato en 2026 (en torno a 0,050 € el kWh con impuestos), su rendimiento ronda el 95 %, mientras que una bomba de calor multiplica por cuatro la energía. El kWh de calor sale por unos 0,036 € con bomba de calor frente a 0,052 € con gas. El gas gana, en cambio, en inversión inicial cuando ya tienes la instalación y en climas muy fríos, donde la bomba de calor pierde eficiencia.
- ¿Sigue mereciendo la pena el gasóleo de calefacción?
- Como calefacción principal, no, y menos que nunca: el gasóleo ha dejado de tener defensa. Con el gasóleo C a una media de unos 1,35 € el litro (1.348 € por cada 1.000 litros con impuestos, según el Boletín Petrolero semanal de la Comisión Europea de la semana del 24 de agosto de 2026) y un poder calorífico de aproximadamente 10 kWh por litro, el combustible cuesta unos 0,135 € el kWh; aplicando el rendimiento de una caldera moderna (90 %), el kWh de calor sale por unos 0,150 €, más caro incluso que un radiador eléctrico enchufado a la pared (0,144 €) y más del triple que el gas natural. Solo se sostiene donde no llega la red de gas y aún no se ha dado el salto a la aerotermia o, al menos, a una estufa de pellets.
- ¿Merece la pena la aerotermia frente a un simple split aire-aire?
- El coste de uso es muy parecido entre ambos, porque los dos son bombas de calor. La aerotermia aire-agua tiene sentido cuando además necesitas agua caliente sanitaria y quieres un sistema centralizado con radiadores o suelo radiante; un split aire-aire es mucho más barato de instalar pero solo da calor y frío al aire de las estancias donde lo pongas, y no produce agua caliente. Para un piso, el split suele ser la opción más eficiente por euro invertido; para una casa con reforma integral, la aerotermia.
- ¿Los radiadores eléctricos son tan caros como dicen?
- Para uso continuado, sí. Un radiador, convector o emisor eléctrico convierte la electricidad en calor con un rendimiento del 100 %, ni más ni menos, así que cada kWh de calor cuesta lo mismo que el kWh de luz: unos 0,144 €, cuatro veces más que una bomba de calor y, desde 2026, algo menos que una caldera de gasóleo. Son baratos de comprar y razonables para una habitación que se usa un rato puntual, pero ruinosos como calefacción principal de toda la vivienda.
- ¿En una zona muy fría sigue compensando la bomba de calor?
- Sí, pero con matices. En las zonas climáticas frías del interior peninsular el SCOP baja (puede quedarse en torno a 3 en lugar de 4) y los equipos pueden necesitar un apoyo de resistencia en los días más crudos, lo que encarece esas horas. Aun así, un SCOP de 3 sigue siendo tres veces mejor que un radiador eléctrico. Conviene elegir un equipo dimensionado para frío y, si es aire-agua, combinarlo con suelo radiante de baja temperatura para sostener la eficiencia.
- ¿Hay alguna ayuda para pagar la calefacción si soy vulnerable?
- Sí: el bono social térmico es una ayuda anual del Estado para cubrir gastos de calefacción, agua caliente y cocina, financiada por el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO). Se concede de forma automática a quien ya es beneficiario del bono social eléctrico, sin tener que solicitarlo aparte. Su importe no está cerrado en la norma: se calcula con una fórmula que combina el grado de vulnerabilidad, la zona climática de la vivienda y el crédito disponible cada ejercicio, de modo que solo el suelo está garantizado. Es independiente del combustible: lo cobra igual quien calienta con electricidad, gas, gasóleo o pellets.
— Fuentes
- IDAE — eficiencia y consumo del sector residencial, rendimientos de los sistemas de calefacción y demanda térmica de la vivienda.
- Comisión Europea — Reglamento (UE) 813/2013 (ecodiseño) y Reglamento Delegado (UE) 811/2013 (etiquetado energético y clases A+++ a D), con la norma EN 14825 para el cálculo del SCOP por zona climática.
- BOE — RD-Ley 16/2025 (BOE-A-2025-26458), prórroga de las deducciones del IRPF por eficiencia energética y del bono social para 2026.
- BOE — Resolución de 25 de junio de 2026, DGPEM, tarifa de último recurso (TUR) del gas natural, término variable vigente desde el 1 de julio de 2026 (3.er trimestre); precios de la electricidad referidos al PVPC medio de 2026 más impuestos a agosto de 2026.
- Comisión Europea — Boletín Petrolero semanal (Weekly Oil Bulletin), precio del gasóleo C de calefacción con impuestos en España, semana del 24 de agosto de 2026, con un poder calorífico de referencia de unos 10 kWh por litro.
- AVEBIOM — Índice de Precios de Biomasa al consumidor, precio del pellet doméstico del segundo trimestre de 2026, y Reglamento (UE) 2015/1185 para el rendimiento estacional de las estufas de pellets.