— Guía · Calefacción · Eficiencia 18 min de lectura
Calefacción eléctrica: cuánto consume de verdad y cómo abaratarla.
Radiadores, emisores térmicos, acumuladores de calor y bombas de calor no reparten el mismo calor por el mismo dinero. Esta guía calcula el consumo real de cada sistema en vatios, horas y precio del tramo, y se detiene en el que casi nadie explica bien: el acumulador de calor que carga barato de madrugada y reparte el calor todo el día.
PVPC último invierno completo (nov 2025-feb 2026) — Punta 0,150 €/kWh · Llano 0,114 €/kWh · Valle 0,078 €/kWh
Sin impuestos · Datos REE (apidatos.ree.es) · Franjas: Circular 3/2020 CNMC
1. Los cuatro sistemas eléctricos, y qué consume cada uno de verdad
Cuando se habla de «calefacción eléctrica» en España se suele meter en el mismo saco a cuatro aparatos que se comportan de forma muy distinta en la factura. El primero es el radiador o convector de resistencia, el clásico aparato que calienta un hilo metálico y expulsa aire caliente. Funciona por efecto Joule: toda la electricidad que entra sale convertida en calor, sin pérdidas pero también sin multiplicación. Un radiador de 1500 W consume exactamente 1,5 kWh por cada hora a máxima potencia, ni un vatio menos.
El segundo es el emisor térmico de fluido, a veces vendido como «radiador de aceite» o «toallero térmico». Por dentro lleva una resistencia igual que el convector, pero calienta un líquido que actúa de volante de inercia: tarda algo más en arrancar y sigue templado un rato después de apagarse. El rendimiento eléctrico es idéntico al del convector — 1 kWh de electricidad, 1 kWh de calor —, así que la única diferencia real es la sensación de continuidad, no el consumo.
El tercero es el acumulador de calor, protagonista de esta guía: por dentro también es una resistencia de efecto Joule, pero rodeada de ladrillos refractarios que absorben ese calor durante la carga nocturna y lo van soltando por convección natural el resto del día. No es más eficiente que un radiador — sigue siendo 1 kWh eléctrico por 1 kWh de calor —, pero cambia cuándo se compra esa electricidad, y ahí está toda su ventaja. Lo desarrollamos en la sección 3.
El cuarto es la bomba de calor, ya sea un split de aire acondicionado funcionando en modo calor o un equipo de aerotermia dedicado. Es el único de los cuatro que no se limita a convertir electricidad en calor: la bombea desde el exterior, igual que un frigorífico al revés. Con un COP de referencia de 3, cada kWh eléctrico que consume entrega en torno a tres kWh de calor útil. Es el sistema más caro de instalar y el más barato de usar cada invierno.
Puesta en una sola cifra, esta es la diferencia: cuánto cuesta entregar 1 kWh de calor útil con cada sistema, según en qué franja horaria de la 2.0TD lo hagas. Los cálculos de esta guía usan el PVPC medio del último invierno completo (noviembre de 2025 a febrero de 2026) —la referencia más reciente disponible— como estimación de cara al invierno 2026-2027, con los impuestos incluidos:
| Concepto | Valor (€) |
|---|---|
| Bomba de calor, llano | 0.04843680640339199 |
| Bomba de calor, punta | 0.06359318127359999 |
| Acumulador, valle | 0.09920536278681599 |
| Radiador, llano | 0.14531041921017598 |
| Radiador, punta | 0.19077954382079998 |
La lectura es directa: un radiador encendido en periodo punta es, con diferencia, la forma más cara de calentar una casa con electricidad. El acumulador, sin multiplicar nada, ya iguala o mejora a una bomba de calor que sí trabaja en punta, solo por comprar la energía en la franja correcta. Y la bomba de calor en llano es, de los cinco escenarios, el más barato de todos: multiplicación y buen horario a la vez.
2. La matemática del coste: vatios, horas y el precio del tramo
Para cualquier sistema de efecto Joule, la cuenta de la calefacción eléctrica se reduce a tres números que se multiplican entre sí: la potencia del aparato en kilovatios, las horas que está encendido y el precio del kWh en ese momento. No hay más secreto. El problema es que casi nadie tiene en cuenta el tercer factor, y es el que más se mueve.
Un ejemplo con números reales lo deja claro. Una estufa de 2000 W encendida una hora consume 2 kWh, sea la hora que sea. Con el PVPC medio del último invierno completo, esa misma hora cuesta 0,38 € si cae en periodo punta (10-14 h y 18-22 h en días laborables) y 0,20 € si cae en valle (de 0 a 8 h entre semana, más sábados, domingos y festivos nacionales las 24 horas). Es prácticamente el mismo aparato pagado casi al doble, solo por el reloj.
Lo que cuesta más una estufa de 2000 W en punta que en valle
0,38 € frente a 0,20 € la misma hora de calor
Trasladado a una jornada tipo de un piso, la diferencia se acumula rápido. Con un radiador de 1500 W encendido dos horas por la mañana en llano y cuatro horas por la tarde-noche en punta — el patrón habitual de quien trabaja fuera de casa —, el gasto de ese único aparato sale en torno a 1,58 € al día, unos 47 € al mes solo por calentar una habitación. Multiplícalo por dos o tres radiadores en distintas estancias y se entiende por qué la calefacción es la partida que más dispara la factura de invierno.
El resto de la guía es, en el fondo, aplicar esta misma multiplicación — vatios × horas × precio del tramo — a cada sistema y a cada situación, para encontrar dónde se puede ganar sin pasar frío.
3. Acumuladores de calor: el sistema que carga barato y reparte todo el día
De los cuatro sistemas, el acumulador de calor es el peor entendido de los medios españoles de energía y, a la vez, el que mejor encaja con la tarifa 2.0TD. Físicamente no tiene ningún truco: por dentro es una resistencia igual que un convector, pero envuelta en ladrillos refractarios de alta densidad térmica. Durante la carga — de madrugada, cuando rige el periodo valle — esos ladrillos absorben y almacenan el calor; durante el resto del día lo van cediendo por convección natural, sin volver a tirar de la red salvo para regular el ritmo de salida.
Un modelo de referencia con ficha técnica pública, el Elnur Gabarrón Ecombi ECO20 PRO, carga a 1300 W durante 8 horas de valle y acumula 10,4 kWh de calor — la propia multiplicación de potencia por tiempo, 1300 W × 8 h, da esos 10,4 kWh exactos. Con el PVPC medio de valle del último invierno completo, cargarlo entero una noche cuesta 1,03 €. Generar ese mismo calor con un radiador normal encendido en periodo llano costaría 1,51 €, y en periodo punta, 1,98 €: casi el doble.
Lo que cuesta emitir 10,4 kWh de calor en punta frente a cargarlos en valle
1,98 € con un radiador en punta frente a 1,03 € cargando el acumulador de madrugada
| Concepto | Valor (€) |
|---|---|
| Acumulador (valle) | 1.0317357729828864 |
| Radiador (llano) | 1.5112283597858303 |
| Radiador (punta) | 1.98410725573632 |
El ahorro frente a la punta ronda el 48 %, y frente al llano — la franja más habitual para quien enciende la calefacción sin fijarse en el reloj — se queda en torno al 32 %. La razón de fondo es que el valle ya no es una rareza horaria: entre las 40 horas de madrugada entre semana y las 48 horas de fin de semana, el periodo valle ocupa el 52 % de las horas de toda la semana en la tarifa 2.0TD, así que un acumulador que carga cada noche está aprovechando más de la mitad del calendario al precio más bajo posible. Para quien además tenga un termo eléctrico o cargue el coche de madrugada, la lógica es la misma que en la guía de la tarifa nocturna: concentrar el consumo donde el kWh es más barato.
Ese elemento de compensación es también la primera pista de para quién compensa un acumulador y para quién no. Compensa en una vivienda habitada de día, porque el calor acumulado de madrugada se aprovecha mientras hay alguien dentro; en una instalación sin gas, porque compite directamente con radiadores o calderas eléctricas de resistencia, no con una caldera de gas que ya sale barata en consumo; y en una vivienda con tarifa 2.0TD normal, sin necesidad de contratar nada especial. No compensa igual si la casa está vacía de nueve a nueve, porque entonces ese calor acumulado se pierde por las paredes sin que nadie lo aproveche, ni si ya se dispone de una bomba de calor eficiente, que en llano gana la partida por sí sola.
Los límites del acumulador son físicos, no de precio. Pesa bastante más que un radiador — el bloque refractario es lo que le da su capacidad térmica —, y su regulación es gruesa: no persigue una consigna exacta como un termostato de bomba de calor, sino que libera calor de forma más o menos constante durante el día, con el elemento de compensación como único ajuste fino. Si el frío llega antes de lo previsto un día concreto, ese refuerzo se paga a precio de llano o punta, así que el ahorro real depende de acertar con el número de acumuladores y su tamaño, no de instalar el primero que se encuentre.
4. Piso de 60 m² y casa de 120 m²: la cuenta completa del invierno
Los números sueltos son útiles, pero lo que de verdad importa es la factura de un mes entero. Dos escenarios orientativos, con el PVPC medio del último invierno completo (noviembre de 2025 a febrero de 2026) —de cara al invierno 2026-2027— y sin dar por hecho ningún consumo que no esté justificado por las horas de uso:
Un piso de unos 60 m², ocupado de día y sin gas, con dos acumuladores de calor (uno en el salón y otro en el dormitorio principal) cargando cada noche en valle, y un radiador de 1500 W como apoyo puntual una hora al día en el baño. Los acumuladores consumen 624 kWh en valle a lo largo del mes, unos 62 €; el radiador de apoyo suma otros 6,54 €. El total mensual queda en torno a 68 €, calentando la vivienda completa, no solo una habitación.
Una casa de unos 120 m², con una bomba de calor de aerotermia como sistema central funcionando unas seis horas al día — cuatro en llano y dos en punta, reflejo de que una vivienda más grande necesita calor también al final de la tarde — y un acumulador de calor de apoyo en el dormitorio principal cargando en valle. La aerotermia consume 450 kWh eléctricos al mes y cuesta unos 72 €; el acumulador de apoyo añade 31 € más. El total mensual ronda los 103 €.
La comparación por kWh de calor útil explica por qué, pese a costar más en total, la casa no está peor gestionada que el piso: la aerotermia entrega ese calor a 0,053 €/kWh térmico gracias al COP 3, unas 1,85 veces más barata por unidad de calor que el acumulador de apoyo ( 0,099 €/kWh, limitado al efecto Joule aunque cargue en valle). El motivo de que la ventaja no llegue a triplicarse del todo es que parte de esas horas de aerotermia caen en punta; si se pudiera desplazar todo el uso a llano y valle, la diferencia se acercaría más al COP nominal. Es la misma lección de la sección 1 aplicada a una vivienda real: el sistema más barato de usar combina multiplicación (COP) con buen horario, y cuando eso no es posible, el acumulador es la mejor alternativa dentro de los sistemas de resistencia.
5. Los errores que más caro salen
Encender una estufa de 2500 W en horas punta, todos los días. Es el error más extendido: llegar a casa a las seis o las siete de la tarde, en pleno periodo punta, y encender una estufa portátil de resistencia. Usada cuatro horas diarias durante un mes, esa estufa cuesta unos 57 € si toda esa energía se paga en punta, frente a 30 € si el mismo calor se generase en valle — una diferencia de 27 € al mes, en torno a un 48 %, sin cambiar de aparato ni de compañía.
Calentar toda la casa para usar una sola habitación. Un sistema central — caldera eléctrica, aerotermia sin zonificar — que se enciende para caldear todo el piso cuando en realidad solo hace falta el dormitorio o el despacho multiplica el gasto sin multiplicar el confort. Un radiador o un pequeño split localizados en la estancia que se usa suelen salir más baratos que subir la consigna de toda la vivienda.
Ignorar el termostato y dejarlo en modo manual a tope. La consigna que recomienda el IDAE en invierno es de 19 a 21 °C en las horas de uso. Cada grado de más encarece el consumo entre un 7 % y un 10 %, así que mantener el salón a 23 °C en lugar de 21 °C puede suponer entre un 14 % y un 20 % más de gasto por 2 grados que casi nadie nota vestido en casa.
Elegir el aparato por precio de compra e ignorar el consumo. Una estufa de resistencia barata y un acumulador de calor pueden costar lo mismo de comprar y consumir cantidades muy distintas de dinero cada invierno, porque lo que decide la factura no es el precio de la caja sino cuándo y cómo se paga la electricidad que consume. Amortizar un acumulador o una bomba de calor eficiente suele llevar unos pocos inviernos si se usan varias horas al día; comprar por el número más bajo del catálogo sin mirar la potencia ni la franja horaria es la forma más segura de pagar de más durante años.
6. Cuándo la calefacción eléctrica no es tu solución
Nada de lo anterior convierte a la electricidad en la mejor calefacción para cualquier vivienda. En climas fríos y con muchas horas de uso al día, una instalación de gas natural bien dimensionada puede seguir saliendo más barata en consumo que un sistema puramente resistivo, aunque pierda frente a una bomba de calor eficiente. Y en viviendas grandes o mal aisladas donde el sistema eléctrico tendría que trabajar muchas horas seguidas a alta potencia, invertir en una bomba de calor de aerotermia bien dimensionada —con radiadores de baja temperatura o suelo radiante— suele amortizar su mayor coste de instalación en pocos inviernos gracias al COP.
La comparativa completa entre todos los sistemas — gas, gasóleo, pellets, aerotermia y electricidad de resistencia, con el coste por kWh de calor útil de cada uno — está en la guía de la calefacción más barata. De todos ellos, el que más ha cambiado en 2026 es el pellet, que encadena dos trimestres de subidas y ya no gana por goleada a la electricidad bien usada: le dedicamos la guía de la estufa de pellets. Y si la conclusión es que conviene dar el salto a una bomba de calor, el proceso de instalación, dimensionado y ayudas disponibles está desarrollado paso a paso en la guía de aerotermia. Esta pieza se queda deliberadamente en el terreno de los sistemas de resistencia y los acumuladores porque son los que peor entiende el consumidor medio, no porque sean siempre la mejor opción.
7. Potencia contratada: ¿te llega con 3,45 kW?
La calefacción eléctrica no solo pesa en el término de energía, también puede empujar la potencia que hay que contratar. Un acumulador de calor apenas es un problema en este frente: carga de madrugada, cuando el frigorífico es prácticamente el único aparato activo, así que su potencia nominal de 1300 W rara vez coincide con otros consumos grandes. El riesgo aparece con sistemas de resistencia de mucha potencia funcionando a la vez que la cocina.
Sumando la potencia simultánea típica de una caldera eléctrica de calefacción ( 4500 W), la vitrocerámica, el frigorífico, la iluminación y la electrónica de una vivienda, con el factor de seguridad recomendado del 10 %, la demanda simultánea ronda los 4,19 kW, por encima del escalón de 3,45 kW y ya dentro del de 4,6 kW. Si en lugar de una caldera eléctrica el sistema de apoyo es un radiador o una estufa de 1500 W, la misma suma se queda en 2,54 kW, con margen de sobra para seguir en 3,45 kW.
El otro cruce a vigilar es el de dos cargas nocturnas coincidiendo en valle: un acumulador cargando a 1300 W junto a un cargador de coche eléctrico de 3700 W suman 5 kW si arrancan a la vez, lo que puede pedir revisar el escalón contratado aunque ambos consumos caigan en la franja más barata. Si el ICP salta al arrancar la calefacción, antes de subir de potencia conviene revisar la guía de por qué salta el ICP y calcular la cifra exacta con la guía de potencia contratada, que a menudo resuelve el problema escalonando los horarios de carga en lugar de pagar más potencia todo el año.
— Preguntas frecuentes
Lo que más se pregunta sobre la calefacción eléctrica
- ¿Cuánto consume un radiador eléctrico por hora?
- Un radiador o convector de resistencia típico de 1500 W consume exactamente eso, 1,5 kWh por cada hora encendido a máxima potencia, porque el efecto Joule convierte toda la electricidad en calor sin pérdidas ni multiplicación. Con el PVPC medio del último invierno completo (noviembre de 2025 a febrero de 2026), esa hora cuesta 0,22 € en periodo llano y 0,29 € en periodo punta; en valle baja hasta 0,15 €. La factura depende de las horas que lo tengas encendido y de en qué franja caen, no del aparato en sí.
- ¿Merece la pena un acumulador de calor con tarifa valle?
- Para quien esté en 2.0TD, no tenga gas y pase el día en casa, sí. Cargar un acumulador de referencia como el Elnur ECO20 PRO (10,4 kWh en 8 horas de valle) cuesta unos 1,03 €, frente a los 1,98 € que costaría generar el mismo calor con un radiador normal en periodo punta: un ahorro de en torno al 48 %. No compensa igual si la vivienda está vacía de día, si ya tienes aerotermia o gas barato, o si necesitas subir y bajar la temperatura con precisión hora a hora, porque el acumulador reparte el calor con inercia, no con un termostato fino.
- ¿Cuánto cuesta calentar un piso de 60 m² con calefacción eléctrica en invierno?
- Con dos acumuladores de calor cargando de madrugada y un radiador de apoyo puntual en el baño, la cuenta de este artículo sale en torno a 68 € al mes. Si en cambio todo el piso se calienta con radiadores de resistencia encendidos varias horas en llano y punta, sin aprovechar el valle, el mismo confort puede superar fácilmente esa cifra en un 30-40 %. La diferencia no está en el aparato, está en cuándo se carga la electricidad.
- ¿Es mejor un acumulador de calor o un radiador normal?
- Depende del perfil de la vivienda. El acumulador gana en coste porque compra la electricidad en valle, pero pesa más, no se apaga al instante y regula la temperatura de forma más gruesa. El radiador o el emisor térmico ganan en control fino y en instalaciones donde no interesa cargar de madrugada, por ejemplo una segunda residencia que solo se usa algún fin de semana. En una vivienda habitada de día y sin gas, la combinación habitual es acumulador como base y un radiador o split de apoyo para ajustes puntuales.
- ¿A qué temperatura tengo que poner la calefacción para gastar menos?
- Entre 19 y 21 °C, la consigna que recomienda el IDAE para las horas de uso, bajándola por la noche. Cada grado de más encarece el consumo entre un 7 % (IDAE) y un 10 % (OCU), así que mantener el salón a 23 °C en lugar de 21 °C puede suponer entre un 14 % y un 20 % más de gasto en calefacción para una diferencia de confort casi imperceptible.
- ¿Necesito subir la potencia contratada si pongo calefacción eléctrica?
- Con acumuladores casi nunca, porque cargan de madrugada, cuando el resto de la casa está apagada. El riesgo aparece con sistemas de resistencia de mucha potencia: una caldera eléctrica de 4500 W coincidiendo con la cocina y el resto de la casa puede pedir unos 4,19 kW simultáneos, obligando a subir del escalón de 3,45 a 4,6 kW. Un acumulador (1.300 W en carga) sí puede sumar con un cargador de coche eléctrico si ambos funcionan a la vez de noche: juntos piden 5 kW, otro motivo para programarlos en horas distintas o revisar la potencia contratada.
— Fuentes
- Elnur Gabarrón — ficha oficial Ecombi ECO20 PRO — potencia de carga (1.300 W en 8 h), energía acumulada (10,4 kWh), elemento de compensación (350 W) y precio orientativo del acumulador de referencia de esta guía.
- IDAE — Recomendaciones para el ahorro energético en hogares — consigna de invierno recomendada (19-21 °C) y ahorro aproximado por cada grado de más sobre la temperatura de confort.
- Red Eléctrica de España — apidatos.ree.es — precios PVPC horarios con los que se calcula la media del último invierno completo (noviembre de 2025 a febrero de 2026), la referencia más reciente disponible de cara al invierno 2026-2027, usada en todos los ejemplos de esta guía.
- Circular 3/2020 de la CNMC (BOE-A-2020-1066) — periodos horarios punta, llano y valle de la tarifa 2.0TD (art. 7.3), base de todos los cálculos por franja de este artículo.
- Consumos y potencias de radiadores, calderas eléctricas y bombas de calor según el catálogo interno de electrodomésticos de guíaenergía, elaborado a partir de fichas técnicas de fabricantes y guías IDAE/CNMC de eficiencia doméstica.